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"Aquel disco y aquellas canciones que no han parado de escucharse desde entonces cumplen ahora su 25 Aniversario"

- Mónica Naranjo

En 1994, con tan sólo 20 años, Mónica Naranjo lanzó en México su primer álbum "Mónica Naranjo" del que vendió más de un millón de copias. Mónica con su pelo bicolor se convirtió entonces en uno de los grandes iconos de la música española de todos los tiempos. Aquel disco y aquellas canciones que no han parado de escucharse desde entonces cumplen ahora su 15 aniversario.

Y para conmemorar esta fecha, Mónica ha decidido renacer, rescatar ese disco y todos los temas que contribuyeron a crear su esencia de artista y volver a los escenarios y a los estudios de grabación con más fuerza y entusiasmo que nunca.

Mónica Naranjo, la polifacética, una de las mejores voces del mundo, es también compositora, productora musical y de televisión, escritora, presentadora... y todo lo que se le ponga por delante.

La artista vuelve ahora con nuevo programa de televisión "Mónica y el sexo", nueva gira "Renaissance" y nuevos proyectos discográficos. En abril se pone a la venta una nueva edición del primer trabajo de la artista catalana en formato vinilo Picture Disc y la cantante está preparando ya el lanzamiento del primer volumen de su próximo trabajo "Mes Excentricitès".

Después de aquel exitoso primer disco, en 1997 volvió a España y lanzó su segundo álbum "Palabra de mujer" con el que triunfó definitivamente en su país natal y alcanzó la cifra de más de dos millones de discos vendidos.

Más tarde llegaron "Minage" (2000), "Chicas Malas" (2001), "Tarántula" (2008), "MN 4.0" (2014), "Lubna" (2016), como discos de estudio, y con más de cincuenta discos en directo, recopilatorios, sencillos y de colaboraciones con otros músicos, entre los que se incluyen Luciano Pavarotti, Mina, Raphael o Rocío Jurado.

A lo largo de su vida, Mónica Naranjo ha vendido más de diez millones de discos y acumulado múltiples premios, destacan especialmente los tres "World Music Awards", convirtiéndose en la cantante femenina española con mayor número de galardones en estos premios a la excelencia en logros discográficos, y el premio "Innovación a la Ópera" por su disco "Lubna".

1994

"La disciplina en el estudio no riñe con la imaginación. El estudio es el taller de la fantasía" 

- Mónica Naranjo

"La experiencia del directo es insustituible, son miles de personas..., es la emoción y el éxtasis"

- Mónica Naranjo

"Mi madre es mi amiga, ella me inculcó el sentido ético de la vida y la búsqueda de la libertad por encima de todo"

- Mónica Naranjo

Mónica Naranjo nació en la localidad catalana de Figueres, el 23 de mayo de 1974.

Cómo iba a imaginar aquella niña introvertida, con trenzas y calcetas, que ese camino a la escuela de todos los días se prolongaría por los caminos dorados del éxito, más allá de Figueres, ese entrañable pueblo ampurdanés en la frontera con Francia, próximo a Cadaqués, donde Mónica pudo conocer al pintor Dalí al que siempre recordará con su manta roja en la silla de ruedas.

Cataluña, los años 70, la apertura cultural, el turismo, los pintores, nuevas músicas invaden la vida cotidiana y hay un estilo internacional que desfila por la radio en una pasarela interminable ante la que enloquece la juventud: rock, pop, disco, soul, funk.

En plena gestación, su madre, una mujer sencilla pero sensible y despierta, ya exponía a su hija a las vibraciones de Aretha Franklin, aunque Mónica recuerda que en casa se imponía el flamenco, así añoraba su padre las lejanas tierras de Andalucía, su lugar de origen. El presupuesto familiar era humilde pero mamá Patricia, con gran esfuerzo, matricula a su hija en el centro donde recibirá su formación musical y le compra un temible instrumento con el que atormentará a propios y vecinos: un magnetofón de plástico donde la niña graba incansablemente su voz. La adolescencia siempre es cruel y para combatir la tensión familiar Mónica se encierra en la habitación, y mientras recrea los “glamourosos” éxitos de las reinas de la disco, va sacando brillo a su propia creatividad improvisando y apuntando ya lo que más tarde será un estilo personal. Y mientras suena su propia quimera, graba cintas que envía a productores inalcanzables, a lejanas y anónimas compañías discográficas. Conoce la ilusión y también la desesperanza, pero una de esas grabaciones intriga a un joven español, compositor y productor con reciente éxito en el área latina. Cristóbal Sansano queda totalmente fascinado. El vértigo de los dieciséis años, Mónica se va de casa, y juntos trabajarán en un proyecto común: la música. “La disciplina en el estudio no riñe con la imaginación” –dice Mónica-, “el estudio es el taller de la fantasía”. La pasión por el trabajo, que es la pasión de sus vidas, no conoce el desaliento durante dos años hasta conseguir, con mucho conocimiento del lenguaje musical, tallar con melodías y palabras la imagen misma de la seducción: experimento pop que no pasa desapercibido para el olfato de las grandes compañías discográficas y en 1994 Sony Music presenta a MONICA NARANJO en el foro musical.

 

Comienzan las giras promocionales por áspero territorio nacional, donde una atractiva desconocida defiende temas de impacto que, sin embargo, pasan desapercibidos en un momento y en un mercado quizá saturado e inseguro.

 

Primeras decepciones pero muchas ganas. Mónica se reconforta recordando aquella niña inocente, lejana en el tiempo, que tarareaba en el camino de la escuela y pensando que aún queda mucho camino por delante. Con ese ánimo acude Mónica a la convención internacional de 1995 para profesionales y desgrasa su álbum ante un público crítico y especializado. Los ejecutivos enmudecen y quedan atónitos ante su interpretación. A continuación Mónica repite la travesía de las cantantes españolas más universales: la aventura de América. La devoción absoluta entre Mónica y su nuevo público es también inmediata y, a partir de ese momento, cambia su estrella. Una gira intensa por México, USA  después por el resto del continente americano, muestra una personalidad y una voz imparables. TV, radio y prensa se entusiasman y en todas partes hay un público que reclama su presencia y su voz como el fetiche de sus fantasías. Mónica, abrumada, confiesa: “La experiencia del directo es insustituible, son miles de personas..., es la emoción y el éxtasis”, también nos cuenta que no es una voz de plástico prefabricada sino una mujer de verdad, una voz sin engaño y que es mexicana porque en es tierra volvió a nacer. Se siente adoptada por su público y dice que eso es algo mágico.

 

Aquel primer álbum con canciones como “Sola”, “El amor coloca”, “Sólo se vive una vez”, “¡Óyeme!”, ... permanecerá en el recuerdo de varias generaciones. Para sus fans es un ídolo cercano y entrañable y para la industria un fenómeno sin comparación en la última década, del que dan cuenta el disco de oro, platino, diamante, y doble diamante como reconocimiento a los varios millones de ejemplares vendidos.  Aquella niña solitaria y hogareña confiesa que desde entonces su vida transcurre entre aviones y hoteles, estudios y platós, que quisiera tener más tiempo para su perrita Whitney y la repostería casera. Pero en el trabajo es muy estricta, se encierra en el estudio y trabaja intensamente, estudia arte dramático e interpretación, compone y escribe sus propias canciones, así como para otros artistas de primera línea, sueña con nuevos países y busca la perfección en su arte. Mónica se deja seducir por influencias clásicas y líricas a las que da forma y fisonomía pop, pero está siempre alerta a las nuevas tendencias o experimentos que puedan enriquecer su estilo. Su madre dice que Mónica es independiente porque así la educó y, por eso, ahora acepta el cambio familiar y la distancia entre ellas dos. Mónica responde: “Mi madre es mi amiga, ella me inculcó el sentido ético de la vida y la búsqueda de la libertad por encima de todo”.

1997

"Palabra de persona"

- Mónica Naranjo

“PALABRA DE MUJER” quiere decir “palabra de persona” antes que nada. Mónica Naranjo canta al mundo desde un cuerpo de mujer y da su palabra de confianza en diez hermosas canciones con una misma leyenda: el ansia de libertad.

 

El disco que nos presenta es el autorretrato de una mujer emocionada por ese deseo. Su voz se demora en un rosario de baladas: EMPIEZO A RECORDARTE Y YO VENTO Y TU TE VAS, comentan, en un tiempo relajado, las ausencias y las separaciones. Los amantes son seres que van y vienen, ocupados con las actividades de la vida cotidiana y nunca se encuentran. La garganta se desgarra por momentos y la sección de cuerdas matiza ese lamento. Mónica escucha la música de los países que visita y aprende de sus viajes; así la fría delicadeza del estilo norteamericano, se derrite entre estas dos interpretaciones siempre cálidas y a veces fogosas. Pero es en ÁMAME O DÉJAME donde ese temperamento apasionado se muestra más dramático, quizá por la capacidad con que Mónica recorre ese registro dinámico en una interpretación arriesgada y con saltos vocales al vado. El tandem entre guitarras tensas y orquesta de cuerdas es electrizante, nos sugiere un gran auditorio, la sensación de estar en directo ante un buen número de ópera rock de los años setenta. Y es de esa mítica época para la música popular de donde Mónica bebe la infinita melancolía cinematográfico de MIEDO: dos mujeres, un sentimiento... y un atrevimiento. El amor por el  lado más sensible y la admiración por el mar Mediterráneo inspiran a Mónica las coloraturas intimistas. Sin embargo, la escucha es impactante también en los temas más bailables. PANTERA EN LIBERTAD habla de la emancipación femenina, de su dulce esclavitud. Es un himno sobre fondo rítmico, un mensaje directo sobre la pista de baile. La melodía discurre cargada de intenciones sobre un ambiente secuencial... En DESATAME, una introducción lírica y su continuidad melodramática se resuelven en un estribillo con gancho. La fusión del pop con su soporte tecnológico apuntan al mejor estilo de baile europeo. Los coros apoyan esta pequeña ópera en la que Mónica representa las pasiones. ENTENDER EL AMOR es entender a Mónica y a los millones de personas que se apiñan con devoción en el recinto sagrado de la música dance. Allí sobran los tabúes y la ambigüedad es mágica. Para que eso ocurra será imprescindible un concepto radical del sonido y de las claves rítmicas. En este corte, Mónica se desliza por una melodía redonda, los coros gospel están hermanados y los sintetizadores bien temperados. Hay otra zona del álbum donde Mónica se refiere a la adolescencia que al ir madurando no pierde su pureza: como una invitación a vivir las primeras experiencias sin miedo a la felicidad, susurra delicadamente REZANDO EN SOLEDAD, después el medio tiempo, rompe la voz y tras un triple salto vocal, pasea su potencia por las tesituras como el agua por los tres estados: sólido, líquido y gaseoso. Los músicos perciben esa emoción y le apoyan. También, la primera juventud es el motivo en LAS CAMPANAS DEL AMOR, a maternidad prematura, los momentos difíciles. En la mejor tradición narrativa del cancionero popular, Mónica dramatiza la historia y nos enternece con el joven personaje. Con un ropaje acústico, cierra el disco una canción diferente al resto, y con ella se relaja la tensión de un trabajo minucioso: TU Y YO VOLVEMOS AL AMOR. La línea vocal desenfadada y el buen hacer de la banda nos regalan una pieza con la frescura de la canción italiana de los años ochenta, con un estribillo impulsivo y enérgico.

 

La producción de Cristóbal Sansano junto con Mónica Naranjo, viste elegantemente una voz que se desnuda y se muestra como es. Juega a ser trivial, a disimular su complejidad asombrosa entre los matices insignificantes y procura una audición fácil, amena, rigurosa y con gusto. Los músicos que encabezan los créditos en grabaciones de grandes estrellas, aportan aquí la solidez y los ingenieros la transparencia. El resultado es una sucesión impecable de música pop.

 

Mónica Naranjo nos conmueve. En las inflexiones de su voz descubrimos a las reinas de la canción melódica y su forma de vibrar ante el canto sintoniza con el espíritu magnético de las divas. Lega con “PALABRA DE MUJER” la temprana consolidación de su carrera.

2000

"La suya es una voz personal y disidente. Si hay en el panorama musical español una  cantante pasional, ésa es Mónica Naranjo"

-  Lucía Etxebarría

A estas alturas no hace falta recordar que Mónica Naranjo es catalana pero que, por aquello de que nadie es profeta en su tierra, tuvo que pegar el bombazo en América antes de que la reconociéramos aquí. Tampoco hay que  insistir en que Mónica trabaja en colaboración estrecha con su productor, compositor y marido Cristóbal Sansano. Pero sí habrá que aclarar, para evitar tópicos, el hecho de que no se trata de la manida historia de Pigmalión que encuentra a jovencita y la moldea como arcilla para hacer de ella una estrella, porque estamos hablando de una artista y no de un producto. El tándem Naranjo/Sansano viene a demostrar, por el contrario, una ley física conocida: la de la sinergia. Esto es que, en circunstancias excepcionales, la fusión de dos fuerzas funciona mejor que la suma de sus partes. Y de la misma manera dos talentos actúan como un orgulloso animal bicéfalo, una máquina perfectamente sincronizada engrasada a base de lucidez y compenetración.

 

El concepto Mónica Naranjo remite a una característica confesional típica del arte femenino y fácil de rastrear tanto en pintura (Frida Kahlo, Tamara de Lempicka...) , en  poesía (Anne Sexton, Sylvia Plath..), en  literatura ( Jean Rhys, Djuna Barnes, Dorothy Parker, Anais Nin, Colette...) y por supuesto en  música :  Barbara  Streisand, Cher,   Madonna,   Dianna Ross, Judy Garland, Liza Minelli, Betty Carter, Sarah Vaughan, Aretha, Ella, Shirley Bassey, Bette Midler, Rocío Jurado, Paquita la del Barrio, Donna Summer, Dalida, la propia Mina. Me estoy refiriendo a la ambigüa confusión asumida entre artista y personaje que hace que  una obra llame la atención sobre la diferencia entre dolor y representación del dolor; o, en el caso concreto de Mónica Naranjo, entre la artista que seduce desde el escenario, petulante, seductora, bruja, agresiva, y la mujer cuyas angustias Mónica conoce de primera mano. La subjetividad de la de la representación insiste en una separación entre la locura y la impostura, una duplicidad que expresa en sí misma la paradoja de la creatividad.  De esta forma el arte actúa como vehículo catársico que no sólo exorciza los dolores de la artista/intérprete, sino sobre todo los de su público, por identificación. Es una especie de celebración lúdica y casi masoquista del sufrimiento: un éxtasis del dolor, una insensata fiesta de la desdicha. Este  tipo de actitud paroxística y exagerada que tan bien supieron entender los mexicanos, puesto que la han mamado desde siempre en sus rancheras (no por
casualidad dijo André Breton que México era el país surrealista por excelencia), despierta pasiones contrapuestas: normalmente a estas artistas que se sitúan en el poco definido límite entre el buen gusto y el kitsch se las ama o se las odia,  sin término medio, porque funcionan como  un espejo colocado delante de su público, para que quien las contemple se defina, se posicione a favor o en contra. En este sentido Mónica desciende de un estirpe de divas , con  muchos dobles sentidos, teatrales e  irónicas, cabareteras y autoparódicas, cómplices del subsuelo, orgullosamente excesivas, feroces, displicentes, reinonas y soberbias, convulsas y perversas como serpientes, que han hecho del  histrionismo una tradición y un arte.


La suya es una voz personal y disidente. Si hay en el panorama musical español una cantante pasional, ésa es Mónica Naranjo.

 

Mónica Naranjo supo hacer en el momento más álgido de su fama un oportuno y rotundo mutis por el foro, una retirada estratégica a los cuarteles de invierno de las que sólo pueden y saben hacer las que se han curtido en muchas batallas. Pasajera
en permanente tránsito de sí misma, caleidoscópica, cambiante, sorprendente y, pese
a todo, siempre ella misma. Mónica, empeñada en una cacería de su esencia, ha indagado en sus raíces y a la hora de volver por sus fueros escarbó por el fondo del armario de la memoria y desempolvó un viejo sueño conservado en alcanfor durante una década: trabajar con Mina, su ídolo de adolescencia. Ahora que puede permitirse lo que quiera, los caprichos más extravagantes y aparentemente anticomerciales, la Naranjo ha decidido desenterrar a Mina de la injusta tumba de olvido a la que en muchos países se la había relegado para atreverse  con un álbum en el que Mónica incluso interpreta una canción a dúo con la incomparable tigresa de Cremona.
Mónica se fue hasta Suiza para encontrarse con Mina y, como no podía ser menos, el resultado de la fusión de ambas supernovas fue un cataclismo cósmico de dimensiones supraestelares:  Minage.

 

Más allá de un mero disco de homenaje, Minage es un trabajo inclasificable: las canciones de Mina reelaboradas por Mónica Naranjo y acompañadas de la creación de su gran amigo y brillante autor José  Manuel Navarro, destilan tanta amargura
como si el corazón fabricase vinagre y no sangre. Una queja oxidada que crepita en cada nota, indaga en las debacles de la pasión a la deriva por los laberintos del sentimiento amoroso y se le abre como la piel de un fruto maduro que ya no pudiera contener su pulpa para narrar una lucha agónica por la supervivencia sentimental. Un grito rabioso, candente, que va desgranando notas que se pelean entre sí, que se precipitan en avalancha hasta romperse en alaridos. Mónica es como una belicosa ave de rapiña a la caza de los despojos de la batalla amorosa, que se aferra a la vida con las garras, dejando jirones de vida oscura enganchados en las espinas de las zarzas del camino. El deseo le sube a Mónica en borbotón sangriento a la garganta y se le desborda en un chorro de gritos que canta a noches de ausencia inagotable: en sus canciones partidas el deseo de entregarse da sentido al amor, pero no respuesta. Ascendiendo sobre la vertical feroz del abandono, del vacío, de la soledad, Mónica, incombustible, sobrevive y sobremuere. Minage.

 

Lucía Etxebarría. Escritora. Premio Nadal

2001

"Las chicas buenas van al cielo. Las malas, a todas partes"

- Mae West

Un disco no es sólo algo que gira y produce sonidos: es una puerta abierta al alma de alguien. Por eso la música  buena nos emociona, porque nos hace saber que ahí, al otro lado, ese alguien está llamándonos por nuestro nombre, hablándonos con el corazón de las cosas que nos mueven y que nos hacen llorar, o de las que nos alegran tanto como para que los pies nos arrastren a bailar.

 

Eso ocurre con todos los discos de Mónica Naranjo, pero es aún más patente en este álbum, el más ambicioso de cuantos ha grabado. Hemos trabajado en él poetas, músicos, productores, gentes de una orilla y otra del Atlántico. Nuestras reuniones eran las de una torre de Babel en las que se mezclaban el español, el italiano, el inglés... Y el resultado es que CHICAS MALAS tiene más sabor a Mónica que nunca, porque la voz de Mónica Naranjo se apodera de cualquier sonido, de cualquier palabra, convirtiendo todo en algo volcánico, incendiario, misterioso. Y vivo.

 

Por eso un disco que ha sido grabado a caballo entre Nueva York, Roma, Milán, Barcelona, Londres, Madrid, los Ángeles, Nashville y San Francisco; que cuenta con los productores, areglistas y compositores más importantes del pop internacional; que lleva horas  interminables de trabajo en distintos estudios y días enteros de paciencia, dedicación, y nervios a flor de piel, parece algo tan natural, tan espontáneo. Porque  detrás hay una voz tremenda, llena de dolor- un dolor real, nada impostada ni teatral- y llena también de una alegría intensa, sana y salvaje.

 

Mónica es así. Hablar de talento, de genio, de magia, eso es un poco bobo. ¡Claro que tiene todo eso!. Pero hay algo más tras esa voz: hay humanidad, hay ternura , hay humor. Y exigencia y disciplina, y un enorme amor propio. Por eso se atreve con todo. Sabe que puede, que su voz es sensible como el mercurio, y como el mercurio inasible , sorprendente. Que puede convertirla en agua, ron, chocolate, terciopelo... Que en ella caben gemidos, risas, susurros, llanto. Y puede ser elegante, descarada, dulce,

provocadora, inocente o perversa. Lo que le dé la gana.

 

Quienes trabajamos con ella la queremos. Necesita que se la quiera y se gana el cariño. Porque es ese torrente que se ve en los escenarios, sí, pero es también una chica buena, tremendamente respetuosa y atenta con los demás.

 

La gente inteligente siempre es buena. Sólo los tontos pierden el tiempo en hacer daño. La  Naranjo ni lo desea ni puede permitírselo. Es demasiado alegre y demasiado ambiciosa. Se exige mucho. Todo. Quiere que sus canciones sean perfectas. Quiere con ella a los mejores. Quiere meterse el mundo en el bolsillo lo va a conseguir.

 

“Las chicas buenas van al cielo. Las malas, a todas partes”, dijo Mae West y confirma ahora Mónica. Y para llegar tan lejos, para poder estar en todas partes, en todo el mundo, se lleva como equipaje un álbum cargado de sentimientos, ritmo y autenticidad. Hay en él baladas de tipo americano, como “De qué me sirve ya “ y  “No cambies nunca”; baladas más europeas, como “Lágrimas de escarcha”, y “Libérame”; temas dance clásico (“No voy a llorar” o “Sacrificio” ); dance rompedor y sorprendente ( “Chicas malas” y “Hot line” ); salsa electrónica, como la de “No puedo seguir”;  sonido mixto entre lo mediterráneo y lo negro, como en “Yo vivo en ti”; y atrevimiento, descaro y provocación, como en ese “Ain’t it better like this” que no ha llegado a traducirse por no desvirtuar tan “virtuosa” letra.

 

CHICAS MALAS está lleno de vida. Tras él hay alguien que lo mismo te arrastra a bailar que te acompaña en las noches de abandono,  alguien con la que hacer locuras y con quien confesarse a media voz. Porque Mónica, como la gran Mae, es buena, y cuando es mala, es aún mejor.

 

 

María Eugenia Salaverri

Érase una vez, la niña con voz puntiaguda y desgarradora con ilusiones a flor de piel, que un día despertó con la idea de abrir un mundo de música creado en sus mejores sueños. Uno de esos sueños se hizo realidad en el distrito opuesto y viviendo situaciones que la pusieron a prueba multitud de ocasiones. Al final quien la sigue la consigue, la niña se hizo gran niña y la mujer permaneció escondida para que solo unos pocos privilegiados pudieran observarla. En la vida, los puñales acosan tu cuerpo en  muchas ocasiones, pero la coraza hecha a medida que guarda tus mayores intimidades siente placer al no dejar que nadie las manipule.

Agresiva, sensible, destructiva, dulce, rubia, morena, una multitud de adjetivos que manifiestan interés y al mismo tiempo despistan a los mentalmente menos agraciados. Cantante ante todo, la niña que nació en tierra de sol y viento sigue andando en un camino trazado hace muchos años, con un final de trayecto sin fecha de caducidad.

Cuando la artista es artista, no cuenta la edad sino la capacidad de reproducir situaciones tan reales como la vida te ha dado la oportunidad de disfrutar. cuando eres joven con un corazón adulto obligado a sentirse así por vivencias no deseadas en la flor de tu vida quieres desaparecer, pero tu alma gemela y amigos de la infancia sienten la obligación de ayudarte desinteresadamente para que la justicia lo ponga todo y a todos en su sitio.

Dicen que existe un mundo paralelo al nuestro donde los buenos serán recompensados y los malos serán maltratados, deja paso a tus inquietudes y no habrá bandos clasificados, solamente notas que flotarán en el ambiente predicando igualdad entre los sexos.

Si una PALABRA DE MUJER describe a MÓNICA NARANJO, MINAGE sacia el capricho de una fan que seguirá de por vida a la mundialmente conocida italiana. La puerta se abre de nuevo para descubrir las plurifacetas de la "Divi", ante todo canciones para los buenos oídos.

M.C.S.

2002

"Mi pincel lo ha guiado la pasión. Haz con tu voz lo mismo"

- Salvador Dalí

Camaleónica, rebelde, provocadora, incendiaria, perversa, sensual, feroz, inocente... Así ha sido definida Mónica Naranjo, una artista española que ha vendido cuatro millones de discos en todo el mundo, que ha roto las fronteras a golpes de voz, que ha pateado con sus tacones de aguja todos los tabúes de la música latina y que es ya una leyenda viva del pop.


¿Pero qué tiene esta chica de especial? ¿Por qué todo el que la oye llega a la conclusión de que se encuentra ante algo único y distinto? Por dos motivos: tiene una capacidad insólita para transmitir los estados emocionales, y un magnetismo personal que le hace conectar con el público de una forma primitiva, salvaje, tremendamente honda. Por eso es tan reconocible, por eso cuando la has oído no la confundes con ninguna otra. Es diferente. Es ella. No hay nadie igual ni parecido.


Mónica Naranjo nació en Figueras (España), un pueblo fronterizo con Francia. Pertenece a una familia humilde y reivindica con orgullo una infancia dura en la que careció de todo, excepto de cariño. Trabajó mucho y desde muy joven. Mientras otras niñas jugaban con sus Barbies, ella luchaba para sacar adelante una familia. Pero tuvo mucha suerte. La vida le regaló una voz extraordinaria, una dosis de coraje poco común y una madre sensible e inteligente que amaba la música y que le enseñó a escuchar a Mina, a Aretha Franklyn, a Barbra Streissand, a Gloria Gaynor... En aquella época Mónica conoció a un paisano suyo muy famoso, muy mayor, muy extravagante y muy listo. Se llamaba Salvador Dalí, era un genio del surrealismo pictórico y le dio un único consejo: “Mi pincel lo ha guiado la pasión. Haz con tu voz lo mismo”.


Y lo hizo. BAD GIRLS, es su quinto álbum, y todos ellos han sido atrevidos, pasionales, muy valientes.


Mónica también lo es. Grabó su primer álbum (MÓNICA NARANJO. DEBUT) a los diecisiete años y en España. Ni el disco ni ella recibieron el apoyo necesario. Otra se hubiera hundido. Ella no. Hizo las maletas, cruzó el Atlántico y desembarcó en México. Se enfrentó a un país nuevo, se curtió en los directos, trabajó en todas las plazas... y triunfó en todo el continente. Su segundo álbum (PALABRA DE MUJER) fue un éxito desde el primer momento. Era música nueva, bailable y de calidad. Mónica se convirtió en un fenómeno de masas. Empezaron a llamarla “La Pantera” y el sobrenombre prendió porque era acertado. Hay, sí, algo de felino, algo elegante, peligroso, misterioso, huidizo y salvaje en esta chica.


Su tercer álbum (MINAGE) fue un homenaje a Mina, una recopilación de sus mejores canciones. Era un disco tan hermoso y tan especial que encandiló a los grandes de la música mundial. A partir de ahí Mónica empezó a cantar con Pavarotti, con la propia Mina, con Richard Cocciante... En una de aquellas grabaciones, Annie Lennox le recomendó: “No cambies nunca. Cantas como un ángel”. Era cierto, ¿pero qué clase de ángel canta así? Alguno muy herido, el que haya conocido los abismos y haya posado las alas en la desesperación. El ángel que custodia las lágrimas prohibidas, los amores que hieren, las noches de fiebre.


¿Y un ángel como ése podrá reírse? ¿Sabrá bailar, disfrutar, divertir a quienes le rodean? Aunque parezca raro, sí. Porque si algo tiene Mónica Naranjo es vida y alegría. Sus canciones te arrastran a la pista, te inundan de energía, de calor, de buen humor. Así nació su cuarto trabajo, CHICAS MALAS, un disco grabado el pasado año entre Barcelona, Madrid, Londres, Roma, Milán, Los Angeles, Nashville y San Francisco, que destila ritmo, talento y autenticidad.


Ahora Mónica Naranjo se presenta en Europa y Estados Unidos con BAD GIRLS, un álbum sólido y maduro, el de alguien que lleva a la espalda once años de trabajo en el mundo de la música. Porque esta chica tan joven y tan sexy no es la princesa de un cuento, sino alguien que ha vivido mucho y muy rápido, que se come la vida, que vive sola en países distintos al suyo y que a veces se siente muy perdida. Una mujer que canta, produce y compone para sí y para otros, que supera los obstáculos a base de una enorme capacidad de trabajo, y que adora la investigación musical y absorbe todas las influencias y movimientos musicales underground en cuanto nacen. Quien espere encontrar sólo una cantante latina va a sorprenderse mucho, porque Mónica Naranjo es bastante más que eso: es un soplo de modernidad y frescura en el panorama musical español y europeo.


BAD GIRLS es un álbum bailable, sensual, íntimo y audaz. Han trabajado en él los productores, arreglistas y compositores más importantes del pop internacional, desde Sam Watters y Louis Biancaniello, hasta Diane Warren, Gregg Alexander, Gary Barlow, Eliot Kennedy y Brian Rawling. Un disco variado y completo en el que hay baladas de tipo americano, como “Love Found Me”; baladas más europeas, como “I´ll never run”; temas dance clásicos (“I Ain´t Gonna Cry” o “What About Love”); dance rompedor y sorprendente (“Bad Girls” y “Hot Line”); salsa electrónica, como la de “I don´t want take this”; sonido mixto entre lo mediterráneo y lo afro, como en “I Live For You”, y atrevimiento, descaro y provocación, como en ese “Aint it better like this” que tumba las paredes de las discotecas.


Es un álbum ambicioso porque se trata de la presentación en la Alta Sociedad Musical de una artista especial, que mezcla pasión y profesionalidad a partes iguales; y es que Mónica Naranjo ha alcanzado el éxito no sólo por su talento, su intuición y la magia de su voz, sino por la constancia en el trabajo y por una actitud de humildad que le lleva a un esfuerzo muy riguroso.


Así que acertará quien descubra en BAD GIRLS una diva de la música pop, una seductora de garganta privilegiada que sabe jugar con sus gemidos, sus silencios y sus dotes de actriz. Pero acertará también el que vea en el disco a una trabajadora infatigable y a una auténtica luchadora, una superviviente. En cualquier caso esta bad girl es una muy buena chica, una persona honesta, fiel a sí misma y a quienes la rodean. Y va a llegar muy lejos con BAD GIRLS porque como dijo la gran Mae West, “las chicas buenas van al cielo, pero las malas van a todas partes”.


María Eugenia Salaverri

2005

"El animal escénico que la posee hace de ella una excepcional performer y se encarna afortunadamente en ese cóctel tan humano de belleza y sufrimiento"

Su personalidad es compleja y, en la misma medida, su obra; pero eso a veces es lo que dan las infancias del montón. La suya podría ser la de cualquier niña en cualquier pueblo de España: familia obrera con padre albañil, madre asistenta y tres criaturas que van pidiendo por sus bocas. Aunque la cantante guarda silencio sobre los detalles, sabemos que las reyertas, los bandonos, la escasez de amor y dinero – pareja siempre explosiva- acaban dinamitando ese piso de barrio; y ahí empieza lo bueno, porque la niña se construye otro hogar con los escombros y penurias, un palacio donde imita los gestos de las estrellas y los espejos le devuelven la imagen perdida de sí misma. Como otras mujeres con episodios traumáticos en la niñez, Mónica se fabricó un nuevo yo sobre las inseguridades de un hogar provisional y encontró su verdadero rostro en el reflejo de las cámaras, en los labios pintados con boquita de beso.

Podríamos referirnos a Mónica, en una definición apresurada, como al sex symbol por excelencia del panorama musical español en estos últimos diez años, pero eso sería insuficiente. Su atractivo va más allá de su esbelta cintura. La mujer que conocemos por Mónica Naranjo creó un personaje fascinante, apreciado igualmente por el público de todas las edades y que sedujo íntimamente la fibra más sensible de la audiencia. En su figura se mezclaban los roles que interpretaba – despóticamente bellos, intensos, oníricos, ungidos de un erotismo inalcanzable - con la persona de carne y hueso, inocente, vulnerable y atormentada, marcada por una infancia de carencias obsesionada por encontrar amor y sobresaltada por el choque entre la supervivencia y las ansias vitales de libertad. Son muchos los que hallaron en ella frescura y complicidad. (Y muchas las que la amamos en secreto). Cualquier mujer se reconocería en la desdicha, en la falta de amor, en el saberse maltratada o usada por los hombres. Pero es en esa oscuridad donde su estrella brilla más esplendorosa y donde exige su venganza, con la opulenta sensualidad de una castradora Salomé -aquel personaje bíblico- una danza sexual; aunque después quede la amarga sensación de que ese glamour violento no sirvió para ser feliz. Es una estampa contradictoria. También a la cultura cotidiana gay le duelen estas contradicciones. Y es más mariquita por su lado dañado que por la fastuosidad de la bisutería.

El animal escénico que la posee hace de ella una excepcional performer y se encarna afortunadamente en ese cóctel tan humano de belleza y sufrimiento. Nadie como ella comunica en directo o en un plató la belleza trágica de la tradición popular. El termómetro de los shares televisivos sube más con las apariciones de Mónica que con las secuencias de la vida política; porque siempre nos reserva algún gesto sorprendente, alguna maniobra estilística que descoloca a la audiencia en su sofá y al realizador en su cámara, como en aquella Pantera en libertad: al final de su vocalización rebañó, con el dorso de la mano que sostenía el micrófono, las últimas palabras que le quedaron en la comisura de los labios, como el que acaba de comer, y un primer plano registró la estela de carmín sangrante sobre su cara de fiera satisfecha.

Le llaman La Naranjo y ha dado un giro a la interpretación. La respetan no sólo en los medios sino en la calle. La pantera del Ampurdán. Un periodista le sugirió la compraventa de sus exclusivas y ella lo fulminó con la mirada porque no le gusta la rentabilidad chusca, ni que le manchen el escote con tinta amarilla.

El oficio de cantante, como el de prostituta, es uno de los más viejos del mundo, pero el mérito se gana en la tramoya de la fama. En los días de trabajo duro, después de dormir tres horas, se levantaba a las cuatro de la madrugada para preparar su personaje. Transporte apresurado con muchas maletas; equipo humano sincronizado y que no falle nadie. Sesión martirizante de maquillaje y peluquería, vestidos imposibles y, cuando los operarios del plató se desperezaban, allí estaba ella resplandeciente como si hubiera dormido con los tacones puestos. El ajetreo de aviones, hoteles, entrevistas, comidas de trabajo, fotógrafos y muchas horas de estudio han conseguido tumbar sus nervios por momentos cuando el cabello, la piel, la masa muscular y los órganos internos ceden ante la actividad erosiva del estrés.Y además está el tormento de la perfeccionista: la inseguridad de no haberlo hecho bien del todo. Los rumores sobre dolencias psicosomáticas, pérdida de la voz, anorexia, fármacos, experiencias sexuales complicadas e intento de suicidio, se alejaron con ella en el mejor momento de su carrera a un retiro forzoso del que volvió negándolo todo.

Cuando su voz apunta hacia las altas frecuencias se derriten los micrófonos como aquellos relojes que pintara Dalí, que se desplomaban en blanda espera porque quizá también les había llegado su hora. Sobre su potente voz nos prevenía Eduardo Mendicutti en uno de sus mordaces artículos al afirmar que se quedó congelado ante la cajera de unos grandes almacenes cuando se disparó inesperadamente la alarma de la caja en plan Mónica Naranjo. Otras veces se torna dramática, excesiva, perversa, como si saliera del sótano de las pasiones. Escribió Lucía Etxeberría que cuando Mónica canta en Minage los poemas de José Manuel Navarro “destila tanta amargura como si el corazón fabricase vinagre y no sangre. Una queja oxidada crepita en cada nota”.
Su interpretación se basa en el experimento de la textura, el temple de la voz, la sinergia entre los sentidos y los sentimientos: así se hace una gran carrera.

Suena en los palacios y en las chabolas. Si pudiéramos poner oídos en las estancias privadas de los príncipes , quizás distinguiríamos tras los cristales los dulces registros de sus baladas para desahogarse del barroco de Bach que impone el protocolo oficial. Y al cruzar un semáforo no tenemos más remedio que oírla, envuelta en ese otro barroco lascivo y macarra de los sintetizadores, retumbando en el interior de un automóvil. Alcanza su temperatura en las alcobas pero es en el arte exterior de la calle donde conquista y resucita el clima adolescente de los conciertos ante miles de callejeros que no quieren volver tan pronto a casa.

Enfunda su cuerpo con los trapos más espectaculares de los grandes modistos. Pavarotti and friends la reclama para los conciertos, allí alterna con el Dalai Lama. Canta con Eurythmics ,Caetano Veloso y George Michael. Musa de la moda en las pasarelas de Roma; la Fiat pelea por ella en Italia. Escogida para Los Awards de Mónaco apadrinados por el príncipe Alberto, y para Los Awards de Los Ángeles. Canta con Richard Cocciante, con Mina ; compone para Ricky Martin. Aplaudida en las dos Américas. Imprescindible en España e Italia, y aún dice que ella es muy sencilla, que no la entendemos, que sólo quiere ser…eterna.

2008

"Te queremos y te admiramos"

- Arthur Ledgeman

MONICA NARANJO

(By Arthur Ledgeman)

Qué es el amor, sino esa fuerza ancestral que rompe todas las barreras de la lógica, para salirse con la suya o morir en el intento.

 

Qué es el arte sino esa forma de expresión visceral, clarividente, torrente innato que tantas veces sorprende hasta al propio creador. Así siente uno a Mónica Naranjo cuando la vive, con esa fuerza salvaje indomable, que se percibe estando cerca de ella, ese latido sincrónico y decidido que te atrae e intimida al mismo tiempo.

 

¿Quién es Mónica Naranjo realmente?

¿De dónde ha salido esa mujer de contrastes tan marcados?  Desaparece cuando está en la cumbre y se siente demasiado atosigada por la industria del show business cuando siente que mucho es demasiado, cuando la ambición propia y ajena puede ser letal (como animal salvaje, singular, bella y bestia a la vez, sabe resguardarse en su guarida, su frondoso universo personal) y reaparece cuando todos creen que ya no volverá, armada de respeto hacia su público, regurgitando como un volcán lava incandescentes llena de bellas melodías e imparable.

 

Instintiva, sensitiva, intuitiva, poderosa, recibe también de las fuentes del más allá la fuerza y originalidad única e irrepetible que hace que se la adore o se la ignore, pero que nadie quede impasible. Por eso, por su unicidad, por ser irrepetible, este capricho de la naturaleza, esta ''elegida'' nos inquieta a tantos.

 

Ella nunca morirá, ya es leyenda, maravillosa, valiente, honrada con sus instintos e ideas musicales, lejos de buscar el éxito fácil a la moda y pasajero, superviviente infatigable, guerrera incombustible casi hasta la extenuación de sus equipos leales de trabajo, lucha hasta que consigue plasmar lo que lleva dentro, lo que le pide el cuerpo, lo que le hace seguir aquí, hasta cuando...

 

Me habían pedido una biografía de carácter periodístico pero de esas hay ya muchas en Internet o en su web tienen la historia detallada de esta catalana universal. Hoy, me ha apetecido hablar de ella, de su núcleo duro, de su acelerador de emociones, de la inquietud que me ha provocado conocerla tras haberla tenido cerca. Mónica Naranjo, es mucho más que una gran cantante. Mónica Naranjo es única. Mónica “Te queremos y te admiramos”

2012

"Se ha olvidado la época de los singles y los vinilos"

- Mónica Naranjo

Mónica Naranjo

Cantante, compositora y productora.

 

Elegida por los críticos musicales como una de las mejores voces a nivel mundial (publicado por el New York Times), posee uno de los registros vocales más  amplios y poderosos, caracterizado por una grandísima potencia, timbre y una inabarcable tesitura que alcanza en la mayoría de casos en voz completa, consiguiendo las notas de pecho más altas que se puedan lograr.

 

Su impactante presencia escénica y su dramática capacidad interpretativa, convierten sus conciertos y actuaciones en una experiencia vibrante y memorable. Sus apariciones cuelgan habitualmente el cartel de Sold Out, gracias a un público fiel y exquisito que la encumbra allí por donde pasa.

 

Actualmente, Mónica Naranjo afronta una nueva etapa en su carrera artística no sólo por los nuevos e interesantes proyectos que está desarrollando, sino también porque inicia su camino en solitario, haciéndose cargo de la producción de sus nuevos trabajos sin compañías discográficas ni vinculaciones con terceros, con el objetivo de desarrollar al máximo y según su propio criterio artístico y personal, su gran capacidad artística y creativa.

 

Mónica Naranjo, la Diva de voz incomparable, ha amadrinado el proyecto Community Beat, y le ha brindado su apoyo exhibiendo en esta plataforma su último éxito. Make You Rock, una vez presentado el pasado mes de junio en Antena 3, en el programa Nº1.


Es un orgullo para Community Beat haber podido iniciar su andadura presentado un single de esta incomparable artística que desde 1994 ha vendido 9 millones de discos y ha ofrecido conciertos por todo el mundo, además de haber cantado a dúo con figuras de la talla de Riccardo Cocciante, Luciano Pavarotti, Mina, Tom Jones, Al Bano o Rocío Jurado, entre otros muchos.

 

“Se ha olvidado la época de los singles y de los vinilos, entrando en un ritmo frenético en el que cada 16 meses hay que editar un disco, de los que a menudo solo valen la pena dos canciones y el resto son morralla. Gracias a plataformas como Community Beat, la gente se gasta realmente lo que vale el producto, sin terceros, lanzando temas solo cuando son buenos y están bien acabados, sin estar con el agua al cuello”.

 

Mónica Naranjo.

 

 

COMMUNITY BEAT

Crear, Promocionar, Compartir…

 

¿Qué es Community Beat?

 

El objetivo principal de Community Beat es presentar y promocionar novedades musicales frescas e interesantes a modo de single, indiferentemente de que el tema musical acabe formando parte de un proyecto discográfico final (LP) o bien se presente como tema musical independiente.

 

Dado que el talento artístico y musical es un elemento tan amplio como extenso, Community Beat dirigirá su apoyo, promoción e impulso tanto a artistas que gozan de un reconocimiento público como aquellos que no han tenido la oportunidad de haberlo conseguido. Community Beat es un espacio dirigido tanto al artista que cuenta con el apoyo de una compañía discográfica, como al que dirige su carrera por libre.

 

Community Beat estrenó su andadura con el single Make You Rock, tema musical que dio a conocer nuestra madrina de lujo, la artista Mónica Naranjo, en pleno Prime Time en la Gala Final del programa musical “El Número Uno” de la cadena televisiva Antena 3.

 

Número uno en iTunes.

 

El single “Make you rock” estrenado internacionalmente el pasado 10 de Julio, alcanzó el número uno de la lista de ITunes a las pocas horas de su lanzamiento.

 

 

 

MAKE  YOU ROCK

FICHA TÉCNICA

Primer tema del proyecto COMUNNITY BEAT

 

"Como productora siempre he venerado las producciones de los ochenta. Se escribían canciones desde el amor y el respeto a nuestra profesión y eran defendidas por grandes y carismáticos de la canción. Los arreglos se proyectaban desde el lado más contemporáneo para así hacer que las obras fueran eternas.

Eran las cinco de la tarde y sobre 4 compases del tema Smalltown Boy del grupo musical Bronski Beat nació MAKE YOU ROCK, una composición sencilla pero directa con el fin de abrir el apetito a las generaciones que no tuvieron la suerte de alimentar sus oídos con los grandes de antaño y nuestros maestros actuales"

 

Mónica Naranjo

2016

"Aquí en el cielo como en el infierno"

- Mónica Naranjo

“Tal día como hoy, hace ya 7 años, un amigo muy allegado posó sobre mis manos el borrador de una novela que hipnotizó mi alma y alimentó la esperanza en mi corazón.

 

En él volví a refrescar a través de sus capítulos y sus protagonistas, el verdadero sentido de la vida en toda su magnitud; y lo corta e insignificante que puede llegar a ser si nos abandonamos a su desidia sin plantar cara a su lado más turbio y cruel.

Creencias como “aquí en el cielo como en el infierno” se dan cita en un presente donde vivimos a través de la fe, la generosidad, el amor, la piedad, la pérdida más temida, el sufrimiento más agónico, el ego más calculador, la enfermiza locura, el desequilibrado rencor, la tortura al prójimo, él desazón de la hartura, el hedor de la maldad, la liberación del perdón, el hervor del odio en un simple paseo por el mundo donde vivimos.

 

LUBNA es un personaje donde el escondite de la justicia divina se transforma en sanación o un purgatorio para las almas perdidas en un mundo aparentemente enfermo”.

 

Mónica Naranjo

 

LUBNA es sin duda el proyecto más ambicioso de la carrera de Mónica Naranjo, una ópera rock donde la música está concebida para ilustrar la narración de múltiples historias que se entrecruzan. Una obra inclasificable y compleja, llena de pasajes instrumentales de orquesta sinfónica y coros que alternan con canciones en las que la voz de Mónica sobresale llena de matices y con una amplitud de registros como nunca antes la habíamos escuchado. Momentos de un lirismo de gran belleza dan paso al drama más absoluto a modo de banda sonora que se salta todas las reglas convencionales. De hecho, la novela LUBNA tiene prevista su publicación después del verano, y en ella podremos conocer con detalle todos los personajes y las historias entrelazadas de esta obra intensa y dramática con la que Mónica Naranjo nos ha vuelto a sorprender.

 

Precisamente salirse de lo establecido es algo que Mónica Naranjo ha cultivado a lo largo de toda su carrera. El camino hasta llegar a LUBNA se inició hace 7 años con “Europa” y continuó con el Adagio Tour. Desde entonces los arreglos sinfónicos forman parte de una propuesta musical que ya no tiene vuelta atrás. Una evolución natural hasta llegar a ese estilo personal, único de la artista sin concesiones que es Mónica Naranjo hoy día.

 

Mónica Naranjo y Pepe Herrero han sido los encargados de musicalizar la banda sonora de la novela LUBNA. Producida integralmente por Mónica Naranjo, Pepe Herrero y Chris Gordon.

LUBNA ha sido grabado entre 2009 y 2015 en el Gran Teatro de Elche (Alicante), los Estudio Montepríncipe (Madrid), Three Hands (Glasgow), Mágica Estudios (Madrid) y BBSwing (Barcelona). Las mezclas y el mastering lo realizó Chris Gordon en Glasgow.

 

Los arreglos de la coral y la orquesta han corrido a cargo de Pepe Herrero y han sido interpretados por la Orquesta Sinfónica Ciudad de Elche, el Orfeón Ciudad de Elche y el Orfeón Voces Crevillentinas. Destacan las colaboraciones en dos canciones de Marina Heredia y su padre, el también cantaor Jaime Heredia “el Parrón”.

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